miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Poder y la Habilidad para controlarlo


Un par de elementos vienen a mi mente desde mi pasado, encajando como un par de piezas de rompecabeza. La primera es una frase que leí en una carta de Magic, aunque ahora me parece un poco tonto haber gastado tanto dinero en esas cartas, me doy cuenta que muchas de ellas traían algo que me hacía pensar. Esta decía en letras pequeñas (en los "flavor texts" creo que se llaman) "Ella deseó el poder, pero no la habilidad para controlarlo", o algo parecido. La segunda cosa es una historia que leí hace algún tiempo que me fascinó no sólo por la trama, sino también por su propuesta.


La leyenda cuenta sobre un monje shaolin que un día se topó con un tigre entre la selva, quedó embelesado por su poder. A partir de aquél momento, cada tarde el monje se dedicaba a meditar sobre un combate cuerpo a cuerpo con el felino. Día tras día, en la reproducción de su mente, el monje cedía contra la fuerza y rapidez de los reflejos del animal y terminaba emergiendo de su trance.


Admirado por su grandeza el monje continuó observándolo por mucho tiempo y aún en su mente, parecía imposible llegar a vencer a tan formidable depredador de la naturaleza. Tomado de la mano con la constancia y la paciencia, poco a poco empezó a notar la estrategia que usaba el tigre. En cada trance descubría un nuevo movimiento del animal, y también empezó a descubrir maneras de aprovechar sus puntos débiles. Finalmente, logró conseguir la técnica necesaria para esquivar los zarpasos, apartarse de los colmillos, atacar y someter al tigre. El monje pudo repetir en su mente la mayor cantidad de combates posibles hasta que luego del gran intríngulis que suponía la pelea, el tigre se alejaba o se recostaba agazapado y dejaba de pelear.


Como era de proveer el destino, una tarde, tras un largo paseo por las selvas aledañas al templo, el monje se vio cara a cara con el tigre—el mismo tigre que había observado durante años, y cuyo ataque había imaginado en su mente tantas veces hasta lograr encontrar la forma de vencerlo.


El monje no se encontraba oculto entre los bambús o los matorrales de la selva, sino frente a frente con el tigre, ambos en el mismo nivel. Cada uno clavó su pupila en la del otro, observándose, como si estuvieran reconociendo a un viejo rival. El tigre se avalanzó contra le monje, dispuesto a destrozarlo. El monje, reuniéndo en su mente toda la experiencia que había adquirido después de años flotando en trance, se defendió y peleó con el tigre por unos minutos hasta que este se rindió y huyó entre la selva dejando al monje rasguñado y cansado, pero en una pieza.


El maestro shaolín, más que retirarse con un dulce sabor a victoria y con la experiencia de haber derrotado a tan formidable rival, se marchó con el entendimiento que el combate que se realiza en nuestra mente es el único combate en el que podemos salir heridos sin un rasguño, en el que podemos intentar técnicas nuevas, en el que podemos tomarnos todo el tiempo del mundo para observar los movimientos, las respuestas de la otra persona, y al mismo tiempo responder a su respuesta.


Mucha gente guarda (mental o físicamente) una lista con las cosas que quiere hacer antes de morir. En mi lista, una de esas cosas es irme a meditar a un templo en alguna montaña en el fin del mundo por uno año o dos. Desde niño me ha fascinado la idea de alejarme y sentarme a recorrer mi propia mente y alimentar mi espíritu como lo harán los pacíficos monjes de esos foráneos parajes que son — ¿en mi mente? — paradisíacos, libres de todas las ataduras y complicaciones del mundo moderno que nos rodea.


Y es en este mundo donde se me hace más evidente la enseñanza de esta historia que no puedo evitar relacionar con la frase que dije al principio. Más de una vez me he encontrado con personas que obstinada e inútilmente encapsulan su vida en círculos viciosos que sólo llevan al fracaso. Como aquella compañera que después de largas horas de problemas, incontables resmas de papel y numerosas guías de ejercicios continúa reprobando por enésima vez el mismo parcial. O peor aún, lo pasa a la 6ta vez, pero cae en el mismo patrón en la siguiente materia.


Como dice la cita "[ella/el] quería el poder, pero no la habilidad para controlarlo", una cosa es preparase para resolver los ejercicios y obtener el poder o las herramientas para resolverlos, pero otra muy diferente es preparase para el examen y tener la habilidad  necesaria para concentrarte y evitar bloquearte a la mitad.


¿Cuál es el propósito de darle vueltas por largas horas al facebook de Clarita, de hablar con tu amigo en común con ella y recaudar toda la información que puedes acerca de la chica si al final se te va a trancar la lengua cuando la llames para concretar una cita? ¿Para qué desvelarte por días, haciendo una presentación para adquirir un trabajo, si el día que tienes que entregarla te vas a quedar dormido, te vas a enfermar o por tu cansancio mental terminas diciendo las palabras incorrectas frente a la situación que sí merecía que estuvieras ahí con todo tu ser?


La clave es, ¿De qué manera vas a tomar los conocimientos que aprendes a través del estudio, y los vas a llevar a ese lugar de tu subconsciente responsable de hacer que lo que sabes no sea parte de un estante en tu mente, sino un componente activo de quien eres en realidad?


¿Cómo vas a equilibrar el poder con la habilidad para controlarlo? 


En el caso de mi compañera, la habilidad para mantenerse concentrada y segura de los conocimientos que tiene y usarlos creativamente en función de las preguntas que le proponen. Entender el parcial como un todo, qué conocimiento te están evaluando, qué partes del parcial tienen más puntos y cuáles son las preguntas más fáciles. Observar detenidamente qué pregunta no es más que una repetición de un ejercicio que ya hiciste y cuáles otras están encaminadas a que abstraigas tus conocimientos y los combines para crear una estrategia de solución; reflexionar cómo vas a formular la pregunta que podrías hacerle al profesor para extraer algún dato que te ayude a resolver un ejercicio e incluso darte cuenta que, de vez en cuando, deberías darle a tu mente un respiro en mitad del parcial y pensar en cualquier cosa que no tenga que ver con él (yo suelo pensar en lo siguiente que escribiré en el blog.. o en qué le diría a Jessica Alba si entrara por la puerta en ese momento ;P).


En el caso del chico enamorado, cómo vas a lograr que en la interacción pases de ser "el amigo de el amigo de ella" a ser el componente orgánico que hace que la relación que van a tener sea algo normal, tomar todo aquello que la mujer ofrece como un punto de partida hacia buenos sentimientos, hacia un entendimiento de su persona que nos permite abrir la parte de ella que dice “Sí, sedúceme…”, que sea algo que ambos puedan recordar con cariño, no con remordimiento, con la presión de tener que montar un show en el teléfono.


En el caso del trabajo, estudiar detenidamente los requerimientos de quién te emplea, investigar quién te entrevistará y qué cosas están buscando más allá de lo que menciona el perfil, porque como tú van a haber 1214290482112489124,5 personas más (si! "el 0,5 personas más" cuenta! hasta gente picada por la mitad va a haber) con un curriculum parecido al tuyo. Qué cosas tienes tú como individuo que aportar y cómo vas a presentarte ese día para que se den cuenta que tú eres una persona especial que deben mantener con ellos. Todos somos especiales de una manera diferente, esa es la definición de especial. Cómo mostrarás eso el día de la presentación y la habilidad  para venderte a tí mismo es lo que te conseguirán ese trabajo.


Es lo que la historia del monje me permite extrapolar. La habilidad para controlar nuestra propia mente y flexibilizar nuestras respuestas. De nada vale tener todas las herramientas  (que también son necesarias) si luego falquearás al momento de usarlas. De nada vale que el monje malgastara horas de su tiempo alzando pesas para contrarrestar la fuerza del tigre, si a la hora de encontrárselo, su mente, su subconciente, iba a carecer de la agudeza necesaria para prevenir todas (o por lo menos la mayoría) de las posibles respuestas del felino durante la batalla. Fue esta habilidad para observar a su rival y prepararse orgánicamente lo que le brindó la victoria.


Cosas para pensar. Como bien decía la persona que me contó esta historia, te deseo que con el tiempo puedas caminar como el monje, sabiendo que has ensayado en tu mente lo suficiente, con la sabiduría y el entendimiento que cualquier cosa que puedas encontrar en la selva que nos ha tocado vivir sólo puede hacer que tu fortaleza espiritual se haga cada vez más flexible—ese es el verdadero poder.


Nock!

jueves, 14 de octubre de 2010

Un cuento para antes de dormir...


Les voy a contar una historia, se titula "La chica que era 100% perfecta". Pasó en una extraña primavera en una gran ciudad. Comienza con "Érase una vez..." y termina con "...triste historia, no te parece?" Bien...


Érase una vez, una extraña tarde de primavera, cuando las nubes conseguían el objetivo de encapotar una gran ciudad, tornándola gris. Por una calle, se dirigía un chico que iba a mandar una carta por correo. No pensaba en nada interesante más que en enviar esa carta. En dirección contraria, venía una chica que caminaba hasta la lavandería. Tampoco pensaba en divertirse, ni en ir a un bar, ni nada en especial; sólo iba a lavar su ropa. Se cruzaron sus andares y sus miradas, y apenas la vió, él lo supo - "Woow! esa es mi chica 100% perfecta! ¿Cuál es la probabilidad de que me la encontrara en toda mi vida?" - y mientras ella lo miraba pensaba - "Increíble! Ese es el chico que está hecho 100% perfecto para mi! Esto es increíble!".


Por azar del destino o lo que fuere, se detuvieron y empezaron a hablarse. Él la acompañó a lavar su ropa y ella, tanto como por recompensa como para seguir hablando, lo acompañó a enviar esa carta. Después de un rato, se dieron cuenta que encajaban en todos los niveles. Como si hubiera sido cosa del destino encontrarse caminando por la calle. Perdieron la noción del tiempo y se fueron a un parque cercano, mientras empezaba a correr por entre los árboles un viento frío y nostálgico, de ese que te despierta las ganas de acercarte a otra persona. Y todo lo que tenían en común y todo lo que no tenían en común, se complementaba perfectamente para ambos. Se sentaron en una banca y no podían parar de pensar en lo extraña que era esta situación. Es decir, pensándolo bien, ¿Cuáles son las posibilidades de encontrarte con la persona hecha al 100% para tí?¿Cuáles son las posibilidades de encontrártelo un día, al azar y sin nada especial?¿Cómo puedes encontrártelo de una manera tan atípica? Es demasiado loco para ser verdad.


Con esto en mente, deciden hacer un experimento. Acuerdan que se separarán, no se hablarán, no se buscarán, no anotarán ningún número, dirección, correo, o medio de contacto. Así si algún día vuelven a encontrarse otra vez, por azares del destino, sabrán que realmente están hechos perfectamente el uno para el otro y se casarán al instante. 


Se separan y pasa un día, pasan dos días, pasa una semana, pasan meses, corre un año, transcurren cinco años, se cumplen díez años sin volverse a ver y obviamente conocen a mucha gente. Salen con varias personas y encuentran su amor 65% perfecto, encuentran la persona 75% perfecta, incluso consiguen tanto como a la persona que tendrá el 81% de perfección. Pero nunca consiguen el amor que es perfecto para ellos al 100% otra vez. Pero están bien, se casan, tienen hijos, nietos y cada uno hace su vida por caminos diferentes, él con su esposa y ella con su esposo.


Una fría tarde de primavera, mientras el sol muere entre las nubes grises, él va caminando con su bastón y sus 82 años a enviar una carta. Ella, con 77 años, lleva una cesta de ropa entre sus temblorosas manos hasta la lavandería. Se cruzan sus errantes andares y sus languidecientes miradas se encuentran mientras retoman un poco de brillo. Él piensa para sí mismo - "Sé que la reconozco de algún lado pero... no puedo recordar dónde..." - y ella recita una línea interna - "Ese señor me parece tan familiar pero... no se..." - y siguen caminando sin decirse ni una palabra.


La verdad sea dicha, ellos estaban hechos el uno para el otro. Realmente eran la persona hecha con el 100% de perfección para ambos. Y el destino... ¿cuál es la probabilidad de que el destino los reúna aunque sea una vez? La posibilidad era de una en un millón, de una en un trillón, la posibilidad es casi una imposibilidad, porque sólo es una.


Quisieron probar al destino, se separaron y descubrieron que... sólo tienes una oportunidad...


...triste historia, no te parece?


Nock!

________________________________________________

Gracias Neil! Gracias a tí y a quién sea que haya inventado esta historia...

martes, 12 de octubre de 2010

Steve Dómine (Parte II)


El problema en caer en la zona de los mejores amigos no tiene que ver con que no pueda existir la amistad entre hombres y mujeres, de hecho, yo tengo muchas amigas invaluables. El detalle está en caer en ese asqueroso pantano donde terminas siendo más bien una "Amiga" o un "Novio sin derecho", como me comentaba una amiga el otro día, mientras me describía su relación con un chico que estaba enamorado de ella y la seguía a todas partes.


Textualmente, me decía: "Se comportan como novios, te aprovechas de ese hecho, pero no les das derecho. Te acompañan de compras, te ayudan a hacer el trabajo de la universidad, te prestan dinero, te traen el café, son el psicólogo de tu relación (de la relación que tienes con tu verdadero novio) y al final cuando te preguntan ¿qué me gané?, ¿un beso? Na! Les das un ticket de metro.."

Es en resumen, entregarte a una relación que no va a ningún lugar favorable para tus objetivos o tus sentimientos. Es estancarte, sin miras a una relación de verdad.

Desde que la ví, supe que ella era más especial que cualquiera. Era como cuando pierdes algo en mitad de tu casa. Sabes que está ahí. Conoces cómo es, y por qué lo quieres. Pero no lo encuentras! Y por más que buscas no está! Hasta que un día, sin buscarlo, se te presenta.


De pronto me miró a los ojos y me dió un escalofrío. Muchos de mis maestros me habían advertido ya de esto y yo pensé haberlo internalizado. Enamorarse de alguien a primera vista es una ilusión. Eso no existe. Es otro invento del cine, de los cuentos de hadas, de la sociedad y de las hormonas. No puedes amar a alguien que no conoces. Es hasta razonable y fácil de entender. De hecho es la principal causa del despecho. Con todo eso en mente, me bloquié. Al menos hice lo que pude. Casi me era imposible evitar las ganas de llevármela de ese lugar lleno de gente y practicar todo lo que aprendí, por última vez. Dejarla tan enamorada que casi tuviera que ponerle una orden de restricción para dejarla de ver de vez en cuando.


Cada vez que me veía a los ojos, era como si lo demás desapareciese. Y de repente me abstraje de mi cuerpo (gracias Toecutter! ;P) y nos vi haciendo lo que hacíamos. Casi hasta tomé el tiempo. Fueron más de 30 segundos de una mirada intensa. 30 segundos es muchísimo! Si entre nuestros ojos habrían existido un par de hilos tensándose con cada mirada, durante esa, seguro tendríamos que haber comprado unos hilos de Titanio o Adamantium o de Tela de Araña super reforzada para que no se rompiera. Entendí que no estaba enamorado sólo. Pero aún así, ¿quién era esa chica? ¿Qué tal si era una de esas mujeres que inconcientemente quiere tener un hombre que las maltrate? Porque definitivamente yo no soy ese hombre. O alguna de esas otras tantas que sólo atraen malas energías, de esas personas que al acercarte sientes que toda tu fuerza es atraída hacía ellas... como un hoyo negro de mucha mala energía. Podía ser cualquiera!


Era claro. Me propuse la meta de conocerla. Tenía que salir con ella, hablar con ella, saber quién era y si de verdad era lo que estaba buscando. Irónicamente, en el proceso de hacerme una persona valiosa me ocupé muchisimo: estudio ing. mecánica, estoy constantemente en cursos de idiomas, asisto a clases de música, adoro la guitarra y toco la batería en un grupo, leo todas las noches y hago otro sin fín de cosas. Eso demanda mucho de mi tiempo y generalmente estoy con mi agenda hasta el tope. Eso es bueno, es una pieza clave para volverte la mejor version de tí mismo. Pero evitó, en mi caso, abrirle un espacio a esta chica. A duras penas podía escribirle en las noches. Ella no lo sabe, pero sacrifiqué mi lectura nocturna para ello. No le vayan a decir! Es importante, pero no quiero que se le suban los humos.


Todo iba viento en popa. Después de aproximadamente 3 días de interacción con la chica, repartidos en más o menos 2 semanas desde el día en que la conocí, ella no sólo estaba lista para salir conmigo, estaba ansiosa. Quién sabe si más que yo. Pero había algo que me perturbaba.


Comprenderán que es una chica hermosísima. Así que yo no soy el único que está detrás de ella. Y eso fue algo que pude observar desde el principio. Yo no era el único que la miraba y eso era un mal pronóstico. Sobretodo porque sabía que los otros que la buscaban tenían una ventaja considerable: Tiempo. Me era imposible compartir todo el día con ella. Concretar una cita con hora y fecha me costaba cada vez más, pero no podía contra mi optimismo. Cada día me levantaba y buscaba la manera de contarle a una persona nueva lo mucho que me gusta esta mujer. Como si evitar pensar en la presencia de esos otros pretendientes y concentrar mis energías en lo que quería los haría más débiles.


La conocí un lunes y exactamente 3 semanas después de verla por primera vez en mi vida, sabía que tenía que hacer el movimiento definitivo y salir con ella. Deshacerme de mis deberes y dedicar un gran espacio de mi tiempo a estar con ella en persona, a solas. Pero era demasiado tarde. Justo esa noche, mientras concretaba la cita, durante nuestra conversación habitual lo confesó: "Tengo un problema emocional.." Sólo leer esa frase me hizo entender que se sentía atraída por varios chicos y no sabía qué hacer. Pero nunca esperé su respuesta, justo después que casi como una orden le dije: "Mañana es el día, tenemos que salir" Obviamente, para evitar la atención a ese "problema emocional".


Pero eso no bastó. Me contó lo que le sucedía. Habían dos pretendientes más que lograron tocarla en cierta medida. Uno más que otro. Pero entre sus líneas podía leerlo, de tercero estaba yo, que con todo y mi falta de prescencia, seguía apareciendo en su mente y en su pecho.


"El primero me parece lindo y me cae bien y quiere algo serio conmigo. El segundo, es diferente, tiene algo más que me hace sentir especial.... Pero te voy a ser sincera, por tí siento algo como lo que siento por él. Son esas ganas de querer lanzarte sobre alguien cada vez que lo ves y besarlo. Siento que te quiero y si salgo contigo sólo estaré más confundida."


Es una paráfrasis, desearía haber guardado el texto original. Inmediatamente, con toda la honestidad que tengo, rompí mi juego indirecto y como ella acababa de hacer, le conté todo lo que sentía. Aunque quizás no fue todo, quizás debí decirle más, tanto como les cuento a ustedes hoy.


Y me respondió: "Desearía que esa chispa que tienes nunca se apagara. Eso que me gustó tanto de tí desde un principio...." - comenzó diciendo, y más adelante, tras varias palabras siguió - "Y también quisiera, que desde ahora, siguieramos hablando sólo como amigos. Podemos salir después que yo aclare mis sentimientos. Pero que me trates como tu amiga. Por que se que si salgo contigo ahora, puedo enamorarme perdidamente de ti, yo me conozco."


Estaba justamente en ese lugar donde me advirtieron que nunca debía estar. Estaba terriblemente confundido. Sentía una alegría tremenda porque esta chica, de la que me enamoré a primera vista (cosa increible!) de verdad sentía algo por mí y lamentaba tanto como yo que las circunstancias nos apartaran. Pero por otro lado, sentía que quería despegar los pies del piso y salir corriendo. Evitar a toda costa volverme su "Amiga". Estaba en el lugar que siempre anhelé, pero quería huir de ahí.


Y precisamente en ese lugar fue que lo comprendí todo. Hoy tú me hiciste recordar qué fue lo que me trajo hasta tí. Sólo tú sabes qué fué lo que te dije después y sólo tú sabes lo que respondiste a eso. Escuchar esas palabras de la persona que más quieres en este mundo no es lo peor que te puede pasar. Lo peor que te puede pasar es no darte cuenta que tienes opciones. Lo peor, es tenerla al frente y no estar listo para ella. Lo peor, es frustrarte y perder de vista que puedes decir no, para conquistar otro día. Dudo que te vea hasta dentro de un tiempo, y es que definitivamente, si quieres estar con una mujer, tienes que estar dispuesto a perderla, pero tengo el presentimiento de que esto entre tu y yo no se ha acabado. Ni siquiera ha llegado el momento para que empiece, hasta ahora, hemos vivido un prólogo.


Hoy, con tus labios, me hiciste dudar de todo una vez más. De lo que pensaba acerca del amor a primera vista, de lo que creía de las relaciones y de lo que he experimentado.


Comencé diciendo que me encargo de voltearle la vida a las personas. Noten que digo personas! No se trata sólo de mujeres, se trata de cualquier persona que se me atraviese! Y pienso esto porque de eso se trata ser un seductor. Al menos es lo que yo quiero lograr con lo que aprendí en todo este tiempo. Soy un lienzo en blanco donde la gente puede pintar lo que siente. Puedo verte a los ojos y saber qué necesitas, qué le falta a tu vida. Concentrarme en tu alma, en tu subconciente, en tus más profundos deseos. Mostrarte la llave que puede abrir la puerta que te llevará a dónde quieres llegar. Es como si leyendo éstas letras te empezaras a sentir mejor contigo mismo y con lo que sientes... Justo cuando tomas la próxima bocanada de aire hasta tus pulmones, puedes transformar ese aire en las mejores sensaciones que hayas sentido. Y al botarlo puedes darte cuenta cómo tu nervio se calma, se tranquiliza, porque las sensaciones que envuelven tu pecho se vuelven tan grandiosamente placenteras que abruman tus preocupaciones. Y cuando en el futuro empieces a ver este momento en retrospectiva, entenderás que en la caverna de tu mente, el único tesoro, eres tú.


Yo pensaba que me dedicaba a voltear vidas, pero hoy dudo de ello, porque tú... hoy... me has volteado la mía.


Nock!

martes, 5 de octubre de 2010

De niños, para niños..



El otro día me paré, me vi al espejo y no sabía muy bien si sentirme como Peter Pan o como algo salido de algún juego de Resident Evil.


Me atacó una enfermedad que sin duda, la inventó un niño. Tengo la certeza. Estoy seguro! Es obvio! Debió ser un chiquillo parecido a Dexter (el de la antigua comiquita de Cartoon Network, no el asesino de la serie de Fox). Lo imagino en su laboratorio escondido dentro del garaje de su casa, haciendo mezclas y mezclas de ADN hasta que dió con la fórmula perfecta: La varicela. En inglés, le dicen "Chickenpox", en mi tierra natal, Lechina.


Siendo un niño, es la enfermedad perfecta. Cuando estás harto de pararte a las 5 am todos los días para ir a que te eduquen, cuando estás deprimido por perderte todas esas comiquitas mañaneras, cuando estás cansado de pensar en todo lo que podrías jugar si no tuvieras que hacer tus deberes, definitivamente, la varicela rules. Tendrás mínimo 1 semana (máximo 3) entera de reposo en tu casa, con tu mamá atendiéndote, viendo los canales que quieres ver, comiendo la chatarra que quieras comer, parándote a cualquier hora y jugando lo que quieras. Es perfecto! ¿Y qué tienes que dar a cambio? Verte como un monstruito lleno de pus (cosa que de niño te importa un bledo y más aún si nadie se te acercará) y la sensación picosa que luego desaparecerá.


Y es que el chiquillo que inventó esto, pensó en casi todo. Como niño genio que fue, se dió cuenta que tarde o temprano crecería y que quizás no era muy buena idea que te diera otra vez, por tanto, la enfermedad te da sólo 1 vez en toda tu vida, después, creas inmunidad. La cuestión está cuando te brota a los 20 años, por eso dije, que pensó en CASI todo. 


Si esta porquería te da de adulto, es todo lo contrario a un paraíso. De adulto ya te importan otras cosas, entre ellas tu imagen, el sexo opuesto, la universidad, el trabajo, los deberes, los examenes. Estar 2 semanas tirado en tu casa sin hacer nada, es simplemente un suicidio. Más aún, si tienes que soportar la oleada de costras pruriginosas que invaden tu cuerpo. Como es un virus, no hay nada que hacer, solo tienes que esperar a que tu cuerpo invente anticuerpos, echarte crema (que creo que no sirve) y rogar por que alguien quiera, por lo menos, mandarte un mensaje. Y no contento con eso, cuando te curas, tendrás que rehacer tu vida.


La verdad, solo llevo dos días y estoy en el hastío. Además, por una extraña razón tengo un antojo increíble de comer compotas y ver Bugs Bunny. Postearé otra vez cuando me cure.


Confía, cuando tengas un niño amárralo a otro con varicela. Le harás un favor.


Nock!

lunes, 27 de septiembre de 2010

Steve Dómine (Parte I)


Hoy les voy a contar una historia, MI historia. Me encargo de voltearle la vida a la gente. Es más! Me encargo de voltear la vida. Y no coño, no soy el destino, ni Dios, ni la imagen de tus papás tirando (eso le voltió la vida a muchos), soy una persona común. Es más, muchos me verían y dirían que soy del promedio, que soy hasta feo y que no tengo nada en especial!


Y bueno, ¿cómo es eso de voltear la vida? Fácil, dudo de todo. Hay pocas cosas en la vida que me tienen conforme. La muerte es una de ellas, pero bueno, la muerte es precisamente lo contrario a la vida. La cuestión más bien, es que cada vez que siento que tengo ese nervio, que se que uds también tienen, alborotado y moviéndose para todos lados no puedo evitar buscar todo lo que pueda para calmarlo. Es ese nervio que comienza en tu cuello, en la garganta, y que recorre todo tu abdomen hasta el comienzo del área púbica. Ese que sientes cuando te enamoras, cuando te preguntan algo en clase que no sabes responder y se te hace un nudo en la garganta, el que se te enciende cuando pasas la vergüenza frente a todos, ese que te revuelve el estómago cuando te molestas, que hace que te sientas orgulloso de tí mismo por tus actos y que también te dice cuando la estás cagando, que se prende incluso cuando, de hecho, te estás cagando.


Esa sensación de estar incompleto por algo, de estar turbado, de sentir que existe ese algo que no te deja alcanzar tu estado de plenitud perfecta. Bueno, ese nervio estuvo por años diciéndome que había algo inconcluso en mi vida: las relaciones. ¿Por qué? Todos ustedes, que han tenido una pareja saben por qué y los que no también. Es simplemente, por todas esas veces que estuve con alguien y simplemente NO SABIA qué hacer. No sabía si invitarlas a salir, no sabía si besarlas, no sabía si decirles esto o lo otro, no sabía si comprarles algo, no sabía si me querían, no sabía ni siquiera que era lo que me decían, y a según ellas pues tampoco sabía cómo se sentían! No entendía nada. ¿A quién se le ocurrió inventar todo este caos?

Es esa parte oscura que no te enseñan en ninguna parte. Que al parecer sólo unos pocos chicos tienen el privilegio de "saber" (las comillas valen), y peor aún, ese tabú, ese libro de las artes oscuras de la seducción, ellas si se lo saben de cabo a rabo! Lo traen de fábrica. Claro, algunos dirán que como les tocó parir, orinar sentadas y sangrar todos los meses pues para equilibrar la vaina había que darles algo bueno. De pana, de ser así, esa balanza TODAVIA está desequilibrada, pero pal otro lado. Pero bueno, he de decirles que ese nervio ya no me molesta más... creo! Y fue mucho después que lo entendí. Incluso después de haberlo entendido, no lo entendía xD Qué locura! Pero creo que estoy enrrollándolos mucho. Empezaré a ir un poco más al grano.

Para comenzar he de decirles que todo esto comenzó un día que le prestaba ayuda a mi mamá, la única mujer, que ha pesar de todo, no me daba problemas en este aspecto. Gracias a ayudarla a ella conocí a un maestro. Que por cierto, de maestro no tenía nada. Era un tipo como yo: "feo", confundido e inconforme con su nervio. Sólo había una diferencia entre él y yo: él tenía la respuesta. Él la sabía coño!! No supe como la encontró, pero lo logró y para mí eso bastaba. Así que me hice su aprendíz. Me sentía como se debió sentir el mono de Aladdino cuando entró a la cueva con todo ese oro y con todos esos tesoros. Pero mi mayor sorpresa fue cuando mi maestro me dijo que no había ningún tesoro. Nada de lo que estaba tocando, viendo, oliendo y oyendo era valioso del modo en que yo lo veía. Y hasta aquí, de nuevo los volví a enredar. Estoy seguro!


Y es que sin querer, se que les estoy mostrando un poco de ese tesoro. Por ejemplo, con el tiempo entendí que ellas no vinieron con ese libro de las relaciones desde que nacieron. De hecho, a todos nos dan un libro en blanco, sólo que ellas, las chicas, lo llenan más rápido. Piénsenlo mis panas! Sólo recuerden.. Vuelvan a su colegio, a su primaria, a esos días donde una niña era tan importante como otro niño con cabello largo. Piensen en su recreo, en el receso. Mientras nosotros jugábamos fútbol, a las luchas, a la pelota y esas cosas ¿Qué hacían ellas? Jajaja me corto una a que no se acuerdan. Si chicas, yo se que uds tampoco, pero eso no importa. Y si las que están prestándole atención a mi historia piensa que la respuesta a esa pregunta es "Yo soy niña y también jugaba a la ere, yo soy niña y también me gustaba el escondite y hasta jugaba fútbol", pues eso era rara vez y algunas pocas de ustedes. Pero la mayoría! AHH! Yo les diré que hacía la mayoría: Hablaban. Y hablaban MUCHISIMO. Y se volvieron muy buenas en ello! Desde chiquitas con sus muñecas y sus tasitas de café practicaban a salir, a tener una relación, a reunirse e ir a fiestas. A hablar con otras personas! Es que es obvio! ¿Verdad que ahora es obvio chamo?

Y no solo eso. Ver eso equivale a ver una moneda de oro en esa caverna llena de tesoros. Mi maestro me enseñó muchas cosas más. Entre ellas a tener objetivos y estándares, a no ser un necesitado, a hacerme valioso, a tener proyectos, a ser más curioso, a aprender de mis errores, a pararme derecho y hablar fuerte, a vestirme bien, a no irme de jeta siempre, me enseño a esperar, esperar un poco a ver si ella me pregunta de dónde vengo, qué hago con mi vida o incluso si me pregunta el nombre... Mierda! Por cierto, mala mía. Total falta de educación de mi parte. Mi nombre es Steve. Es que es costumbre ya... Me mostró que no podía quedarme con sus enseñanzas, que buscara más maestros siempre. Hasta me presentó a más maestros! Únicos cada uno en su manera de actuar y enseñar. Al parecer entre todos, habían hecho esa caverna del tesoro. O más bien, la habían descubierto uno a uno. Mi maestro me aseguró que tenía que cambiar todo lo que creía, que la sociedad y los paradigmas atacan constantemente nuestra percepción y pueden abrumarla. Incluso me enseño a decir no. Yo ni siquiera sabía que esa palabra se le podía decir... es más, QUE SE LE TENIA QUE DECIR a una chica que me gustara.  


Y cómo olvidarlo, me dijo incluso qué es lo peor que podía pasar si una chica me decía que NO, otra vez. Lo recuerdo con claridad: "Lo peor que te puede pasar, lo que tienes que evitar, son estas palabras saliendo de su boca: 'Yo te quiero, pero sólo como amigo...' Deberías incluso decirlas tú mismo de vez en cuando a alguna chica para que sepas qué se siente usarlas. Y es que no tienes por qué estar en una posición emocional que no te conviene. Cuando eso te pase otra vez has cualquier cosa. LO QUE SEA. Pero no puedes caer en ese marco. De ahí es casi imposible salir. Si es posible huye! Vete, corre, bórrala de tu vida. Pero jamás aceptes quedar como su amigo si de verdad quieres estar con ella como algo más..."

Después de todos estos años, yo Steve Dómine, me seguía sintiendo como un aprendíz. Jamás pensé que pudiera llegar a ver el tesoro tras el tesoro. Pero hoy, después de hablar con ella, entendí esa metáfora y muchas otras más. No sólo vi el tesoro tras el tesoro. Siento que le agregué una moneda de oro más. Hoy, me siento como un maestro.


Continuará...


Nock!

jueves, 23 de septiembre de 2010

5 Maneras de evitar un atraco


Sabiendo yo cómo está la situación aquí en Caracas (y en general en el resto del país) y además siendo víctima protagónica de varios sucesos delictivos, he decidido sentarme a resolver este problema. Yo soy así, a veces me pregunto que hace la gente que, como yo, tiene más de dos décadas en este mundo y no ha terminado de resolver problemas tan simples como evadir el tráfico, conseguir dinero, establecer relaciones sexuales y evitar la muerte (si alguno está buscando la solución a esos temas escríbanme, yo ya las encontré).


La cuestión es que la delincuencia es uno de esos que no había terminado de aplacar y en estos días, en un par de horas de meditación, conseguí hacerme una lista de cosas que se pueden hacer cuando inocentemente vas por ahí, con cara de pendejo, y te consigues un atracador.


1) Finje una Discapacidad

Tan sencillo como que nadie quiere estar 3 horas atracando a un tartamudo o lidiando con un tipo que grita mucho o que dice cosas sin sentido. Imagina esto:

La cosa estuvo buena en casa de una de tus novias y terminas sentado en el metro a las 9:30 de la noche esperando a que llegue tu estación. En eso se monta el Minfre. Se te pone al lado y apenas sientes ese aura de anís con perico que viene a pedirte hasta las moneditas de a 0,1 BsF, pones los ojos como platos mirando al frente frenéticamente. Incluso te sientas más erecto, como si fueras de metal.

Choro: Mira chamo quedate quieto, esto es un atraco dame todo y no va a pasar nada. Si se te ocurre...

Sin dejarlo terminar, volteas solamente el cuello como si tu torso lo hubiera visto la mismisa Medusa y le clavas tus ojos bien abiertos y ensangrentados en su cara, a lo que empiezas a hacer el sonido de la muerta de la película "La Maldición".

Choro: ¿Chamo que pasó? ¿Tu como que ere medio gafo vale? ¿Quieres que te meta un tiro?

Continúas con tu caracterización pero poniendo poco a poco cara de tristeza o de terror. Así como la de la película. Incluso puedes temblar un poco para añadirle drama.

Choro: Este bicho ta loco vale, sape gato...! *toca el botón de emergencia varias veces*

Esto requiere un poco de actuación pero seguramente le sacas un susto al tipo y tendrás algo nuevo que contar. El truco está en no salirte del personaje ni por un momento.


2) Te Haces su Panita

Todos estamos en esta situación. TODOS. Y créeme que no es muy difícil congeniar con un malandro si te pones con él, en un mismo plano.

Choro: Chamo esto es un atraco, quedate quieto, saca la cartera el celular, las llaves, el ticket de metro, TODO!

Tú: Mmm.. Pana tu por casualidad no estás en una banda?

Choro: ¿Qué...? ¿Chamo que me des todo vale no tas oyendo?

Tú: Es en serio. Mira, yo estoy pelando tantas bolas como tú y de pana no tengo nada pa darte y me acabo de dar cuenta que esto del atraco y el boleteo (voleteo?) puede ser una solución a mi situación. Al final, todos están haciendo lo mismo. ¿Dónde consigo un hierro de esos? ¿No tienes contactos o algo así?

Choro: Nooo chamo, que vaina es vale? ¿me vas a quitar la chamba? vete de aquí vale, vete de aquí antes de que te deje pegao!


3) Te Sacas los Mocos

Estás caminando y ves que en contravía se acerca un "cara e lo que tal" a asaltarte. ¿Qué hacer?

Rápidamente te detienes y metes uno de tus dedos índice en algún orificio nasal. Eso hará que el malandro automáticamente piense "ñelda el mio, que asco!" y lo hará detenerse en seco.

Si el tipo sigue caminando hacia tí, no vaciles! Mete tu otro dedo índice en el otro orificio nasal. Eso hará que el malandro piense "ñelda menol que vaina tan sucia!!". Aceptémoslo nadie quiere ver tal cochinada, ni siquiera los individuos más marginales y de más baja moral.

¿Y si eso no lo detiene? Estrújate como si de tu naríz fuera a salir una Uzi. Eso hará que el malandro piense "ñelda menol un hierro automático!!" y se irá corriendo despavorido con la gorra entre las patas...


4) Lo Atracas Tú a Él

Esto es algo de psicología aplicada. ¿Qué es lo último que se espera el delicuente de tí? Al responderle exactamente con eso, el tipo entrará en un estado de animación suspendida. Y dado que su cerebro consta de pocas neuronas que sólo usa para decir aproximadamente 50 palabras y realizar 7 hábitos diarios, seguramente no sabrá cómo reaccionar y te dará el tiempo suficiente para deshacerte del tipo.

Apenas notes su mirada de muerte, recelo y resentimiento caminando en posición de ataque en dirección tuya; saca todo el gorila que llevas dentro, pon tu peor cara de desadaptado social y prepárate para decirle cuando estes a dos pasos de él:

Tú: Chamo esto es un atraco, quedate quieto y dame todo lo que tienes...

Choro: Como que un atraco vale? El que esta atracado eres tú! Dame todo, dame todo!

Tú: Bueno el mío y entonces? uno no jode asi a la familia vale! yo pense que tu eras un chamo con plata. Noo vale! deberiamos asociarnos es lo que! Todos estamos en esta situación...

Si se fijan, pueden combinar estos consejos =D Soy un genio!


5) Dejas que te disparen

Si todas las otras opciones te parecen una mala idea pues has lo que yo: deja que te disparen. La otra vez me fueron a atracar y como me opuse, el tipo me disparó 3 veces: dos en la cabeza y una en el pene.

La del pene rebotó matando al tipo y las que entraron en mi cerebro se fusionaron con mi corteza cerebral dándome 8 sentidos. Ahora soy como una especie de mezcla entre Spiderman y Daredevil.


Espero logren combatir la delincuencia con esta pequeña guía!


Confía! Mañana te podrían atracar!


Nock!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Popurrí


Dicen por ahí  que un artista (y sobre todo un escritor) realiza sus obras maestras cuando tiene los sentimientos a flor de piel. Y sobre todo cuando esos sentimientos provienen del sufrimiento.


Mi nombre no te lo diré, porque sinceramente no lo se. Pero si te diré que soy escritor. Un escritor que hoy no escribe para racionalizar, un escritor que hoy escribe para sentir y justo en este momento siento ira, tristeza, decepción y amor. Estoy hecho una maraña de sentimientos asquerosos y en podredumbre. Si alguien pudiera tomarle una foto a mi estómago y a mi pecho con una cámara para fotografiar sentimientos, la foto se vería así como las pelusas que aparecen bajo los muebles cuando decides barrer tu casa. Sería como esas imágenes ampliadas de virus y gérmenes. Estoy sufriendo.


Yo no se mucho de historia, ni tampoco se mucho de literatura, de verdad no te puedo decir una larga lista de escritores que hayan sido famosos por escribir páginas y páginas de "obras maestras" fruto de una vida llena de continuas olas de mierda.


Pero si te puedo decir algo bien cierto, tan cierto como la verdad empírica con que comienza este escrito: ninguno escribía por la fama. Ninguna de esas desgraciadas almas eligió ser un karma viviente, para que luego de morir les pusieran un título inmortalmente patético; para ser parte de una élite de escritores emo: "los poetas malditos". Y lo entiendo ahora! Ahora que me siento así! Porque lejos de estar aquí sentado cruzando los dedos para que una editorial famosa se de cuenta que estoy escribiendo mi propia "obra maestra", sólo busco poner en letras los sentimientos que ahora me carcomen. Es como si el bolígrafo fuera una varita mágica que sirve para drenar gota a gota la tinta negra que recorre mi ser, encerrándola para siempre en esta carcel de papel.


Es una mezcla. Es un revoltijo de odio y cariño. ¿Alguna vez has visto muchos rayos de luz resplandeciendo en todas direcciones, tocando muchos puntos de manera intermitente? Cada punto es un culpable. Es el que merece arrepentirse y sufrir. ¿Alguna vez te has dado cuenta que sobre un líquido podrido se puede ver una película de colores que con la luz cambian aleatoriamente? Cada color es un sentimiento. Ponle Amor al azul, ponle Odio al rojo, ponle verde al Cariño, viste de amarilla a la Confianza, pinta de morado a la Decepción. Deja que pase la luz, deja que se muevan los colores. Observa cómo el verde puede ser Odio y el azul volverse Decepción y cómo el rojo en realidad es para el Amor!


Me hice un sol negro que alumbra con sentimientos mal pintados.


Hoy me acabo de dar cuenta que es mentira lo que dicen. Uno no sabe lo que es el amor, ni el odio ni ningun sentimiento. Y nunca lo sabrás, y nunca lo sabré! Decir tal cosa es hablar paja, nunca sabrás si mi odio es tu amor o si su cariño es tu satisfacción. Hoy lo que creía que era amor es en realidad odio, y lo que siempre aseguré que era odio hoy denota la pasión más profunda.


Es por eso que quiero verte arrastrándote hasta mi porque te amo y quiero humillarme ante tí porque te odio.


Sólo quiero empezar a olvidarme de tí. Cosa que se que también es imposible. Y lo sé porque ya he estado en esta situación antes. No se trata de olvidar, no es posible olvidarse de alguien que estuvo junto a tí. No me puedo olvidar de alguien que estuvo junto a mí y mucho menos por tanto tiempo. Sólo me queda superarlo y seguir adelante. Pero.. es que acaso quiero? Es que de verdad quiero dejar de sentirte?


Lo que quiero es lo que siento. Lo que siento cambia a cada segundo. Te quiero a tí. Pero a tí no te quiero!


Algo que leí una vez me aconsejaba que sólo le pusiera nombre a un personaje hasta el final del cuento, después de conocerlo y convivir con él. Muy pintorescamente, ponían la metáfora de un gran salón lleno de personajes, cada uno con un nombre distinto, cada uno con características distintas. Sólo tienes que recorrer ese gran salón mientras piensas en cómo quieres que sea, porque al final, el llegará se te parará al frente y se presentará. Eso me hace recordar mi nombre. Mucho gusto, me llamo Despecho y soy escritor.


Nock!